El hombre Piscis está muy inmerso en el mundo de la espiritualidad, relacionado con los dones intelectuales y superiores de la mente. Es agradable, relajado en su manera de ser e inclinado a ser excesivamente tolerante. En el amor es muy imaginativo y espiritual.
Le cuesta enfrentar desafíos, por lo que suele mantenerse alejado de esas situaciones. Le gusta adornarse y cuidarse demasiado, por eso tarda en mezclarse con los demás. Se caracteriza como un esposo muy atento y amoroso, procurando satisfacer todas las necesidades de su pareja. Sin embargo, conviene tener cautela, pues puede sorprender a cualquiera con su talento para la hipocresía.

